Si el post de esta mañana era sobre cosas nuevas, el de esta noche va sobre cosas viejas. Cámaras viejas, eso sí, que uno tiende a ser monotemático.
Esa belleza de ahí arriba, que se fabricó desde 1968 hasta 1970, es la Konika Autoreflex T de mi padre. Bueno, en realidad ésa en concreto no, pero es el mismo modelo. Vosotros me entendéis, leñe. Además, aparte del maravilloso Hexanon 52mm f/1.8 tengo un 28mm f/3.5 y un 135mm f/3.5.
Recuerdo con ternura a mi padre montándola en el trípode y volcándose sobre ella para ajustar la exposición y la potencia del flash cuando llegaba la hora de la foto familiar al final de la cena en Nochebuena, los cumpleaños... O cuando íbamos todos juntos de viaje y detenía el coche en el arcén de la carretera, generalmente al borde de un precipicio, para hacer la foto a ese pantano que acabábamos de cruzar por la presa, o al mar que se asomaba debajo del acantilado... En realidad me cuesta recordar un momento alegre en nuestra vida familiar en el que esa cámara no hiciese acto de presencia en uno u otro momento. Y desde luego que mi padre disfrutaba disparando sus fotos, fuese a esos riscos que de joven gustaba de escalar, a sus hijos jugando en la playa, o los sitios nuevos que visitabamos cuando íbamos de excursión. De él he heredado esa pasión por la fotografía y ésa cámara con que me enseñó cómo se hacían buenas fotos, qué era eso de la apertura, el tiempo de exposición, la sensibilidad del carrete y las reglas de encuadre y composición.
Lamentablemente no puedo utilizarla. Por algún obscuro motivo las Autoreflex son propensas a terminar teniendo problemas con el obturador: ya puede uno apretar el disparador que nada, se niega en redondo a disparar. Aunque de vez en cuando está de buen humor y te deja hacer una ráfaga de fotos hasta que se cansa de nuevo y se niega a seguir disparando. Otro punto débil es el contacto de la pila (sólo necesaria para el exposímetro, el resto funciona de manera totalmente mecánica) que se rompe. El que usase baterías de mercurio quizá tenga que ver. Mi hermano tiene la teoría de que ambos fallos están conectados, pero vamos, es poco probable. Y como quiera que no hay adaptador para usar en mis Canon EOS los objetivos Hexanon que utilizan una bayoneta AR, no puedo ni siquiera aprovechar esas joyitas.
Y con esto llegamos al motivo de esta historia: si alguno de vosotros conoce de alguna persona o sitio que sepa reparar este tipo de cámaras, que por favor me lo haga saber en los comentarios o en un correo electrónico. Espero no tener que terminar recurriendo a eBay; lamentaría mucho utilizar otra Konica que no fuese ésta...






