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Zoom, zoom, zoom


A raíz de un comentario de Juan Antonio Guerrero en mi historia anterior, me he puesto (de nuevo) a pensar en uno de los viejos temas de discusión en esto del equipamiento fotográfico: ¿objetivos de focal variable o de focal fija?

Un objetivo es una compleja lupa situada a cierta distancia del plano focal (la película o el sensor), distancia que se denomina longitud focal. Un objetivo de focal variable, como su nombre indica, está construido de modo que permita cambiar dicha distancia. Para lograr el mismo efecto con objetivos de focal fija tendríamos que cambiar de objetivo. Esta versatilidad de los zooms se logra a base de incluir más elementos en el diseño del objetivo y de añadir complicados mecanismos para el movimiento de las lentes, por lo que son más grandes, pesados y caros.

Las cámaras viejas son casi todas de objetivos de focal fija, por el sencillo hecho de que la precisión tecnológica para lograr un zoom de calidad es tal que en aquella época o bien eran unos auténticos limones o costaban un riñón y parte del otro. Sin embargo hoy en día toda cámara de nuevo cuño viene con zooms cuya calidad es incluso superior a los objetivos fijos de no hace mucho. Paralelamente, eso sí, la calidad óptica de los objetivos de focal fija ha aumentado una barbaridad.

Así pues, ópticamente hablando, es mejor una colección de objetivos de focal fija que unos zooms, pero estos últimos son más convenientes. Sí pesan más, sí son más caros, pero si comparas con el conjunto de lentes que sustituyen, son más ligeros, más baratos y más cómodos de utilizar que ir acarreando y cambiando constantemente un montón de objetivos. Y, además, la calidad de las fotos que se consiguen con algunos es tal que sólo necesidades muy concretas justifican el paso a focal fija.

Eso sí, hay zooms y zooms. Cuantos más elementos se introduzcan en una lente, más complicado es mantener a raya las aberraciones, lo que requiere precisamente de la introducción de más elementos. A la hora de juzgar la calidad de un objetivo, mirad los detalles técnicos, donde especificarán su número. Si véis que hay pocos, es que el zoom tiene más probabilidades de ser "malo" (*). Y si tiene muchos, será más grande, pesará más y será más caro. Como siempre, la calidad se paga ;-) Como consejo general, hay que evitar en lo posible las lentes polivalentes que tienen un amplísimo rango de focales. Es más fácil diseñar zooms para focales del mismo tipo (grandes angulares, normales, o teleobjetivos) que para varios a la vez.

Otro punto a tener en cuenta es la calidad de la construcción. La nitidez del enfoque depende de la precisión con que estén alineadas las lentes en el objetivo, así que si véis que el zoom tiene apariencia plasticosa y sus elementos tienen cierta holgura, ni os lo penséis. Como ejemplo puedo poner el que venía con mi Canon EOS-350D, el EF-S 18-55. Al sacarlo de la caja hacía unas fotos sorprendentemente nítidas. Con el paso del tiempo, sin embargo, se ha vuelto cada vez más suave y le cuesta enfocar. El motivo, el desgaste de los mecanismos por el simple uso y, desafortunadamente pero también inevitablemente, alguna que otra castaña que se ha pegado el pobre. El cristal sigue perfectamente, sí, pero el zoom falla por su construcción plasticosa. De nuevo, mejor construcción, más peso, más dinerito.

Por todo lo dicho hasta ahora, creo que ha llegado la hora de cambiar mis zooms por otros nuevos. Claramente, eso supone una inversión pecuniaria considerable, así que es normal y hasta saludable que a uno le asalten las dudas. ¿No haría mejor comprándome una colección de objetivos fijos? Si me pongo a mirar las fotos que hago, encuentro la curiosa tendencia a hacerlas alrededor de ciertas focales que suelen coincidir con las distancias más comunes en el diseño de lentes fijas. 10, 14, 17, 22, 28, 35, 55, 75, 135, 200, 300 (**). O lo que en el viejo estandard de 35mm (los negativos de toda la vida) sería como decir 16, 24, 28, 35 (angulares), 45, 56 (normales), 88, 120, 216, 320, 480 (teles). Como tengo bien cubierto el frente angular, lo único que podría hacer para sustituir mis otras necesidades es conseguirme unos buenos 35, 50, 85, 135 y 200, que me darían para el rango normal y los teles más usados. Si me tuviese que comprar todos estos objetivos, la verdad, me arruinaría, así que supongo que habría que sacrificar unos cuantos, pero, además, el inconveniente de mi cámara (y la inmensa mayoría de réflex digitales) es que las viejas focales no se adaptan del todo bien a las necesidades del nuevo formato.

Así que por esas dos razones prácticas, aquellos que estamos empezando en esto de la fotografía digital nos conviene más el uso de (buenos) zooms, al menos hasta que nuestra afición no haya progresado tanto como para que "necesitemos" comprarnos una carísima cámara digital "full-frame".

(*) Lo entrecomillo porque, como siempre, hay quienes tienen tanto talento que son capaces de hacer maravillas con un limón pelado y, además, todo es cuestión de técnica, de saber evitar los puntos débiles de la lente y aprovechar los buenos

(**) Pueden parecer muchas, lo sé. Algunos diréis "éste lo que hace es encuadrar con el zoom y por eso usa tantas focales", pero si bien eso es lo que hace casi todo el mundo que tiene objetivos tipo zoom (incluído un servidor hasta no hace mucho), lo que yo hago no es cambiar de focal mientras miro a través de la cámara para ver qué encuadre me gusta más, sino que miro, y si no me convence la focal dejo de mirar, ajusto otra focal que creo servirá mejor y compruebo el efecto. Incluso me muevo para ajustar mi posición antes de volver a ajustar focal. Por eso 14 y 17 los uso mucho, pero casi nunca 15 ó 16.


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