Antes de entrar en materia debo reconocer que no sé mucho sobre fotógrafos. Ansel Adams, Robert Capa, Cartier-Bresson y los recientemente descubiertos Elliot Erwit y Garry Winogrand. Con eso lo digo todo.
Mi excusa es que desde siempre me ha gustado más fotografiar que mirar fotografías -tengo miles de fotos pendientes de revisar, organizar y procesar. De hecho, cuando ahora miro fotografías (propias o ajenas) lo hago con un ojo crítico, buscando maneras o bien de lograr un resultado parecido o de encontrar qué falla para que no me guste y procurar evitarlo en el futuro. Sólo ahora empiezo a desarrollar el gusto por contemplar las imágenes ya tomadas, paseando la vista (nostálgica siempre) por álbumes, pilas de fotos o archivos del ordenador (un dato: desde que tengo cámara digital no he impreso ni una sola foto).
Por este motivo cuando fotografío lo hago sin un referente artístico, tan solo veo algo que me llama la atención y me impulsa a capturar el momento o la vista. Es como si fotografiar fuese un acto documentalista, una copia física de mementos que no quiero olvidar. También hay algo de eso que decía Winogrand: "I photograph to see what the world looks like in photographs", el placer de fotografiar por fotografiar.
Pero como digo, recientemente he empezado a cultivar el gusto contemplativo, y ello ha significado leer mucho sobre fotografía y sobre todo ver fotografías de grandes fotógrafos. Curiosamente, de aquellos que más poderosamente me llaman la atención destaca Jacob Olie, un holandés que se dedicó a retratar el paso del siglo XIX al XX y los cambios que esa época tuvo en Amsterdam con cuyo estilo me siento profundamente identificado. Y no era fotógrafo. Era un constructor que se fabricaba sus propias cámaras, que procesaba sus propios materiales, y que con el paso del tiempo recopiló un tremendo archivo fotográfico. Postales, paisajes urbanos, estampas de la vida diaria, fotografía callejera, eventos, cambios, retratos...

Lo dejo ahí porque no pararía de poner fotos suyas. Mejor vais a las galerías y las veis todas vosotros mismos. Lo que daría por hacer fotos la mitad de buenas que esas. Y ya ni os cuento lo que daría por vivir esa época, pero esa es otra historia ;-)





