Para el que se pueda permitir pasar por Amsterdam en estas fechas, que sepa que hay una exposición con sus fotografías en el Museo de Historia de los Judíos.
El museo en sí es una vieja sinagoga en la que se exhiben los tesoros religiosos de la comunidad judía de Amsterdam y se cuenta la historia de esta gente, expulsada de España, Portugal, Alemania y Europa del Este a lo largo de los siglos y que en esta ciudad encontraron refugio, creando una poderosa y rica comunidad que volvió a padecer con la invasión Nazi. Pero bueno, esa es otra historia, y si os interesa mejor visitáis la casa-museo de Ana Frank.
La exposición de Capa, genial, como no podía ser de otra manera. Una auténtica gozada ver sus fotos ampliadas a gran tamaño y poder disfrutar de los tonos, de la riqueza del blanco y negro, de los detalles, de las expresiones capturadas, de las emociones vividas. Todo un lujo, ya digo.
De propina también había organizada otra exhibición, la de los retratos de Eva Besnyo, fotógrafa judía de origen húngaro y afincada en Amsterdam. Muy buenos retratos, pero aunque su calidad es mucha después de ver el fotoperiodismo de Capa te deja con ganas de más.











