No soy una persona organizada, de eso no me cabe la menor duda, ni a mí ni a cualquiera que me conozca mínimamente. Mi cabeza funciona por el curioso sistema "las cosas están donde las dejé la última vez". La entropía aumenta a mi alrededor. Pero no soy la única persona que pulula por mi universo, así que la interacción con los otros requiere ciertas reglas para evitar el desastre. Si alguien quiere algo que "está en mi mesa", mejor que me pregunte que entonces lo localizaré en seguida. Lamentablemente hay quien no opina así y decide embarcarse en la aventura de buscar las cosas por su cuenta, con el resultado más que probable de no encontrar lo que quería y, además, joder por completo mi sistema de modo que ahora soy yo el que no encuentra nada.
Esto que se aplica a mi vida real también se aplica a la vida digital, con la inestimable ayuda de las herramientas de búsqueda. Pongamos por caso mis fotos. No todas mis fotos están organizadas, pero yo sé dónde está cada una de las decenas de miles de fotos que he tomado. Afortunadamente puedo organizar las fotos por fecha y así me oriento. Sin embargo si viniese mi familia a buscar las fotos de mi sobrina, les costaría un huevo encontrarlas. Lo mismo sucede con flickr. No subo todas las fotos, pero las que subo están organizadas en sets y tienen sus etiquetas correspondientes. El problema de los sets/colecciones es que el criterio clasificador es arbitrario y, por lo tanto, dinámico. La clasificación que empecé hace 2 años está obsoleta hoy. Sin embargo las etiquetas siguen siendo útiles.
Con lo cual llego a una conclusión: lo que importa no es la organización sino el sentido, el significado.
Problema: mi campo semántico no coincide con el campo semántico de los demás. Aparte de las etiquetas más consensuadas (nombres de sitios o personas), si alguien quiere encontrar algo entre mis fotos lo lleva de culo si no estoy yo para ayudarle. Especialmente en las que aún no tienen ninguna etiqueta asignada, que son la mayoría.
El futuro: el etiquetado automático. La formación de una ontología fotográfica que venga por defecto en los programas utilizados para sacar las fotos de las cámaras y a ser posible guiados por algún tipo de inteligencia artificial que asigne etiquetas a cada foto. El usuario estará para supervisar y si acaso añadir etiquetas personalizadas.
Mientras el futuro llega, ¿alguien podría comentarme cómo carajos ordena sus fotos? O los artículos, o los libros de la biblioteca...