Hoy he tenido una experiencia muy desagradable. Había oído de algo similar sucedido a otra gente, pero ha sido la primera vez que me ha pasado a mí.
Según volvía a casa desde el laboratorio he pasado andando por el LUMC (Centro Médico Universitario de Leiden) y la luz del atardecer brillaba en las nubes y los cristales de los edificios, así que saqué la cámara y empecé a hacer fotos. No tardaron ni medio minuto en aparecer un par de seguratas que me ordenaron parar. Según ellos las ordenanzas del LUMC prohíben tomar fotografías de o en los terrenos del hospital. Yo, amablemente, les dije que no estaba haciendo fotos al hospital sino al edificio de la facultad de medicina, a lo que contestaron que también es parte del LUMC (lo que es cierto).
Como no estaba por la labor de armar gresca, les hice caso y me fui hasta que estaba fuera de los límites que ellos habían demarcado como propiedad del hospital (propiedad de la universidad, en cualquier caso, pero para qué discutir). El caso es que ya enfrente de la estación de tren empecé a tomar fotos de nuevo.

Dos fotos después ya estaban ahí de nuevo los seguratas con sus bicis.
-Ya te hemos avisado de que está prohibido hacer fotos en los terrenos del hospital.
-Ya, pero yo estoy en un espacio público ahora, así que no hay ningún motivo que os permita impedirme hacer fotos
-Sí que lo hay, porque estás tomando fotografías de una propiedad privada.
-También lo estaría si estuviese haciendo fotos a una casa normal y corriente y no hay ninguna ley contra ello.
-Es por la privacidad de los pacientes.
-¿Y qué pasa con la privacidad de la gente en sus casas?
-Mira, ya te hemos avisado, así que si no quieres problemas lárgate y deja de hacer fotos.
-¿Por qué no llamáis a la policía y que sean ellos los que me lo digan?
-No quiero
-Pero yo sí. Si quieres impedirme hacer algo, tendrás que llamar a la policía.
-Chaval, si quieres dar problemas te voy a llevar a la oficina y a ver qué pasa entonces.
-Tú a mí no me llevas a ninguna parte. Llama a la poli.
-Anda, vete ya y deja de dar problemas.
-Vale, me voy pero no me vais a impedir que siga haciendo fotos.
Así que crucé la calle y ya en la estación hice una última foto con el móvil.

Si fuese un sitio de alta seguridad, lo entendería. Pero coño, que es un hospital, áltamente visible desde un punto tan público como los andenes de la estación de ferrocarril. Montañas de turistas y aficionados locales hacen fotos a diario del edificio. Y, sobre todo, un guarda de seguridad no es nadie, absolutamente nadie, con potestad para forzar normas privadas en la vía pública.
Powered by ScribeFire.





