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Día 2: Pasito a pasito


2007-06-14, 23.30, Cancún.

Primera vez en mi vida que uso el servicio de habitaciones: desayuno mexicano a base de huevos fritos sobre una tortilla de maíz, con salsa de tomate y chile y frijoles refritos; cestita de bollos, zumo de naranja y café.

Tras terminar el banquete y arreglarnos, bajamos al jardín del hotel donde nos informamos en el puesto de PADI sobre los cursos de buceo. Finalmente contratamos un paquete que incluye clases en piscina, un buceo en Isla Mujeres y dos buceos en Cozumel. Lástima haber venido para el congreso, que si no aprovechaba y me sacaba la certificación completa. La próxima vez será.

La clase de buceo la tomamos en una piscina del Aquaworld, que está en frente del Gran Meliá Cancún. Primero rellenamos unos papeles con nuestros datos personales, un cuestionario médico, una exención de responsabilidades en caso de accidente y los datos de contacto de mami querida, por si las repatriaciones. Después de subirnos así los ánimos, nos pusieron un video que parecía hecho en los ochenta en el que nos explicaban la historia del buceo scuba, los fundamentos de la presión hidrostática y el cuerpo humano, así como las técnicas básicas. Una vez terminado el visionado, pasamos a la piscina con la instructora, donde por fin hicimos algo parecido a bucear.

He de confesar que me puse algo nervioso. Soy muy propenso a contener la respiración cuando me concentro para hacer algo, y una de las cosas más importantes del buceo es mantener una respiración constante y profunda, así que me pasé todo el rato prestándole demasiada atención a cómo respiraba. Y durante la bajada, algo que jamás me había pasado a pesar de haber buceado a pulmón a igual profundidad: era sumergirme unos centímetros y sentía una tremenda presión en los oídos que llegó a ser dolorosa, así que ahí es cuando me puse nervioso y tuve que salir a superficie. La instructora estaba convencida de que no compensaba la presión bien, pero yo hacía todo lo que se supone tenía que hacer. En ese momento pensé una locura: yo he venido aquí a bucear en el segundo mayor arrecife de coral del mundo y lo voy a hacer aunque me muera en el intento. Así que de nuevo inmersión, y esta vez aguantando la molestia en el oído hasta que llegamos a los 3 metros del fondo. Afortunadamente descubrí que pasado poco rato el oído dejó de molestarme por completo, así que más relajado empecé a familiarizarme con los movimientos para desplazarme debajo del agua.

Se supone que para que uno mantenga una flotabilidad neutra tiene que compensar el chaleco. Bueno, pues no conseguí hacerlo. Si lo desinflaba por completo, caía al fondo como un plomo (no por nada te atan 4 ó 5 a la cintura), y si le daba el mínimo de inflado, subía demasiado. Como consecuencia de estas probatinas saqué una heridilla en la rodilla al rozarme con los azulejos del suelo y la conclusión de que menos mal que del chaleco se encargará el instructor cuando buceemos en mar abierto.

Contado así parece más dramático de lo que en realidad debió ser, puesto que la instructora nos firmó las acreditaciones sin mayores problemas y a mediodía ya habíamos regresado al hotel contentos como unas castañuelas.

De camino almorzamos en el McDonalds, en la terraza con vistas a la laguna, donde vimos la primera iguana, tomando tranquilamente el sol, al igual que los obreros de un sitio de construcción anejo, que sesteaban como sólo los mexicanos de película saben hacer.

Influenciados por este espíritu holgazán decidimos pasar la tarde en la playa, bañándonos en el Caribe a pesar de los nubarrones amenazadores que cada vez se acercaban más. Cuando nos cansamos de agua salada, pasamos a la piscina donde nos terminamos de relajar con unos margaritas de fresa. Hasta que empezó la tormenta. Hacía siglos que no había sentido la lluvia caer sobre mí estando dentro del agua, costumbre que tenía cuando de niño pasábamos el verano entero dentro de la alberca del barrio.

Laura parecía no disfrutar con la experiencia así que se subió a la habitación y yo me pasé al jacuzzi, que estaba ocupado por 4 niñatos yankees de Seattle, de estos que tienen tanto dinero que se van de juerga a México como el que coge un coche y se va de acampada a la sierra; dos críos americanos también, pero de las Vegas, y un par de señores mejicanos. Los críos y los niñatos parecían competir por ver quién se corría las juergas más fenomenales, qué clubs eran los mejores de la zona y demás cosas típicas de adolescentes de teleserie americana. De los chicos de 18 me lo esperaba, que aunque ya haga 10 años, yo también pasé por algo parecido (mejor dicho mis amigos pasaron por algo parecido, yo, ayer como hoy, mero observador de la naturaleza humana; no es que no fuese de juerga, que sí, solo que no desperdiciaba mi juventud en agarrarme un pedo cada fin de semana) pero lo del crío de 15 que presumía de las crudas que se había agarrado ya y que parecía conocer todo lo que se necesita para festear en Cancún, eso sí que me deprimió. Era el típico niño obeso con actitud de estar de vuelta de todo para ocultar algún tipo de complejo o rencor infantil. Me enteré de que sus padres se habían divorciado y que había venido aquí con su madre y un tal Javier. Aparentemente no era la primera vez que venían. Malcriado y resentido, me resultó patético verle ahí, metido en el agua con camiseta y presumir así de cosas que supongo simplemente habrá oído contar a otros.

De los 4 de Seattle hablé con el más mayor, y así supe que en otoño empezará la universidad para estudiar ingeniería mecánica, quizá para construir coches de carreras o algo así, y que quiere recorrer el sur de Europa algún día. Ya había estado antes al otro lado del charco, en Ámsterdam y vaya usted a saber qué otros sitios, pero me dijo que quería ir a España y visitar El Escorial. Fíate tú de las primeras impresiones?

Con los otros no hablé, pero me quedó claro por su comportamiento que luchaban por escalar en el ranking social de su manada. Al final la gallina más débil subió a la habitación a por más cervezas, pero sospecho que lo hizo sólo por ver si conseguían emborrachar a una mocita americana de buen ver que se dejó engatusar.

De los mejicanos, hablé con uno que resultó ser de Durango pero que se había hecho rico al emigrar a los USA y ahora vivía en Las Vegas. El hombre estaba horrorizado por el comportamiento de la juventud de hoy en día. Yo le dije que la juventud de hoy no es tan distinta de la de antes, sino que son los padres los que han cambiado, los de ahora consienten más. O simplemente será que ambos fuimos jóvenes sin dinero y no sabemos cómo vivían los que sí lo tenían.

Y en estas pláticas estaba cuando se hizo de noche (cosa de 5 minutos escasos en estas latitudes, oiga) y decidí que era hora de volver con Laura e ir a cenar, para lo que elegimos un restaurante que está frente al hotel, El Shrimp Bucket, donde como su nombre indica comimos unas cubetitas de gambas (rebozadas con cerveza, empanadas o envueltas en tocino con salsa barbacoa) y unos pescados deliciosos. Y barato, oiga, barato barato.

Hale, a mimir que mañana hay que madrugar.


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Comentarios

1
De: Assarhaddón Fecha: 2007-06-19 18:30

¿Para cuándo la expedición de caza?



2
De: Nfer Fecha: 2007-06-19 19:36

"Yo le dije que la juventud de hoy no es tan distinta de la de antes, sino que son los padres los que han cambiado, los de ahora consienten más. O simplemente será que ambos fuimos jóvenes sin dinero y no sabemos cómo vivían los que sí lo tenían."

Mitad y mitad. También de jovencita fui (o quise ser) como estos jóvenes que cuentas y otros que conozco.
Pero me decían "no" y era no.

Queda mal decirlo (o tal vez sea correcto) pero en mi casa nunca faltó dinero. Es más, el primer teléfono del pueblo fue el de casa de Abuelito, no veas qué acontecimiento, fue motivo de una reunión para presentar el teléfono en sociedad...
Pero cuando era no, era no. Esa es la diferencia que hace la diferencia. Buena o mala, que eso es harina de otro costal.

Dime de algún animal (distinto del humano) que prodigue cuidados amorosos a sus crías pero sin ponerle límites.

Bah,no importa: no lo hay. Y si lo hubo, bien merece estar extinto...

Enjoy :)





3
De: Anónimo Fecha: 2007-06-19 22:12




4
De: Anónima Fecha: 2007-06-19 22:48

Están bien esas charletas con desconocidos en los viajes :-)



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